Durante casi un año, el cadáver de Edmundo Juárez Solís fue escondido por sus familiares al interior de su domicilio en la delegación Benito Juárez de la Ciudad de Mexico debido a que no tenían dinero para sepultarlo y evitar problemas con las autoridades.
Esto a petición de la viuda Mercedes Velarde Sánchez, por lo que su hijo Edmundo Juárez Velarde, de 29 años, y su yerno, Luis Moreno de 50 se encargaban de quitarle los gusanos además de limpiarlo periódicamente para evitar que el cuerpo despidiera malos olores.
Sin embargo, los vecinos denunciaron una fuga de agua, por lo que acudieron bomberos, quienes al verse impedidos a entrar al lugar pidieron el apoyo de la policía capitalina que obligó a la mujer a abrir la puerta del departamento 102, con lo que se dieron cuenta del
pestilente cadáver tendido al pie de la cama.
Cabe destacar que la familia Juárez Velarde se caracterizaba por ser muy conflictiva, pues en la propia agencia del Ministerio Público fue reconocida de inmediato porque en varias ocasiones acudieron a presentar denuncias o porque fueron denunciados.
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=315001
lunes, 13 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario